Historia y oraciones de Nuestra Señora de Guadalupe

La Basílica de Santa Maria de Guadalupe, ubicada en los pies del cerro de Tepeyac, en la ciudad de México, es uno de los lugares Santos más importantes para el mundo cristiano en la actualidad.

Son millones los fieles que acuden en peregrinación cada año, es junto con la Basílica de San Pedro en el Vaticano, el lugar más visitado por los cristianos

Contando con mas de 20 millones de visitas al año, las cuales, la mitad se producen en los días cercanos al 12 de Diciembre que es cuando se festeja el día de Santa Maria de Guadalupe.

Historia y oraciones de Nuestra Señora de Guadalupe
Historia y oraciones de Nuestra Señora de Guadalupe

Pero de donde viene la fuerte creencia por esta Santa Imagen de Maria madre de Dios. La historia se remonta a 1531 y las apariciones de la Virgen al indio Juan Diego Cuauhtlatoatzin.

Apariciones Marianas a Juan Diego Cuauhtlatoatzin

Juan Diego era un indio Chichimeca nacido en 1474, en Cuautitlán. En 1524 ya siendo un hombre adulto con esposa, se bautiza como cristiano y también se casa, gracias a los padres Franciscanos.

Cuentan las crónicas, que un dia 9 de Diciembre cuando Juan Diego se dirigía caminando hacia el pueblo, a los pies del Tepeyac se le apareció Nuestra Santa Madre Maria de Guadalupe.

Siendo esta su primera aparición y en la que se dirigió a Juan Diego para pedir que hablara con el Obispo, Juan de Zumárraga, y que este levantara una iglesia en el lugar de la aparición.

El Obispo no creyó a Juan Diego, y le pidió a este una prueba de aquella milagrosa aparición. Así que marcho para su casa y de nuevo en el camino, Nuestra Señora de Guadalupe se le apareció de nuevo, su segunda aparición, para pedirle a Juan Diego que insistiera al día siguiente.

Fiel a la petición, a la mañana siguiente, pidió de nuevo audiencia con el obispo para relatar de nuevo lo que Santa Maria le reclamaba. De nuevo el Obispo actuó con incredulidad e insistió que trajera alguna prueba de aquella aparición mariana.

Ese mismo día, Domingo 10 de Diciembre, y como el día anterior, cuando regresaba a su hogar Juan Diego presencia la tercera aparición de Nuestra Santa Madre. Y le dice que mañana regrese donde se aparece y allí le dará las pruebas que tanto ansiaba el Obispo.

Llego el Lunes 11 y esa mañana amaneció el tío de Juan Diego muy enfermo, tanto que este no se movió de su lado. Tan mal se encontraba el tío, que pidió a Juan Diego que al día siguiente fuera a buscar a un confesor.

La virgen le concede la prueba al Obispo

Muy temprano en la mañana del Martes día 12 de Diciembre, Juan Diego sale en busca del confesor para su tío. Y sabiendo que falto a la cita con la Virgen, temeroso, rodeo el cerro del Tepeyac porque así pensó que no se le volvería a parecer.

Pero sin embargo recibe la cuarta aparición de Santa Maria de Guadalupe, Juan Diego le explico la situación de su tío, y que por eso no había acudido a la cita, a lo que la Virgen respondió con ternura:

Oye y ten entendido, hijo mío, el más pequeño, que es nada lo que te asusta y aflige; no se turbe tu corazón; no temas esa enfermedad ni otra alguna enfermedad y angustia.

¿No estoy yo aquí, que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy yo tu salud? ¿No estás por ventura en mi regazo? No te apene, ni te inquiete otra cosa; no te aflija la enfermedad de tu tío, que no morirá de ella: está seguro de que ya sanó.

En ese momento Juan Diego sintió tanta paz y gozo que inmediatamente le rogó a la Virgen que le diera la prueba que exigía el Obispo. Entonces la virgen le dio estas instrucciones.

Sube al cerro donde nos encontramos la primera vez y recoge flores para llevarlas como prueba

Cabe decir que Juan Diego dudo un instante, ya que en la estación en la que se encontraban y lo árido del terreno no creía posible encontrar flores. Pero aun así se encamino hacia la cumbre del Tepeyac.

Historia y oraciones de Nuestra Señora de Guadalupe
Historia y oraciones de Nuestra Señora de Guadalupe

Al llegar a lo alto del cerro, Juan Diego no salia de su asombro. Encontró que había multitud de Rosas de Castilla. Se apresuro a recogerlas y utilizo su tilma, una capa típica en aquellos tiempos, como recipiente para transportarlas.

Una vez recogidas y sin perder ni un instante, se encamino hacia la Virgen para mostrarle las flores, y ella le dijo que esa seria la prueba que necesitaría el Obispo.

Juan Diego llega emocionado ante el Obispo y después de contar lo que la Virgen le había dicho, abrió su tilma para dejar caer las flores. El Obispo no salia de su asombro, pues ante el y detrás de esa lluvia de flore.

Impregnada en la humilde capa de Juan Diego aparecía un retrato de la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe. Con rasgos indígenas y de cabello oscuro.

El Obispo pide entonces que al día siguiente lo acompañe al lugar donde quiere que se levante la iglesia. Una vez que Juan Diego le muestra el lugar, marcha hacia su casa para ver como estaba su tío al que el dejo tan enfermo.

Y como la Santa Maria de Guadalupe le anuncio, encuentra a su tío sano y muy feliz. Este le comenta que mientras estaba fuera la Virgen se le apareció, siendo esta su quinta aparición, y después de sanarlo le dijo que el templo debería llamarse «la Siempre Virgen Santa María de Guadalupe».

Se sabe que al poco tiempo de construirse el templo, Juan Diego dejo todas sus pertenencias y su hogar, y se fue a vivir a una humilde cabaña al lado de la iglesia.

Y desde allí hasta el fin de sus días, fue siempre generoso con todo aquel que visitaba el lugar sagrado. Ofreciendo cobijo y comida a los que peregrinaban para ver a Santa Maria de Guadalupe.

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